ESCOLANO, EL APELLIDO DE UNA MUJER QUE NUNCA SE PERDERÁ

Escolano cumple 75 años (Y así lo celebramos..) al lado de los turolenses, un comercio que abrió una mujer luchadora y que durante tres generaciones no ha dejado de evolucionar. Los medios se hicieron eco y lo explicaron así de bien

En el año 1942, en plena posguerra, María Escolano decidió abrir un pequeño comercio y tuvo que pedir un permiso especial para que las leyes de la dictadura permitieran a una mujer ser titular de una tienda, a la vez que cuidaba a su familia. Escolano comenzó como Ultramarinos y vendía de todo, alimentación, ropa, lanas, hilos, telas…  allí se compraba con la cartilla de Racionamiento.

Después el negocio pasó a manos de su hijo Tomas Sanz Escolano, que continúo trabajando con su mujer, Josefina Sánchez Barea. Cambiaron el comercio a mercería y géneros de punto, también el nombre de la tienda a "Sanz" pero el cambio de nombre no funcionó, Escolano había arraigado con fuerza entre la clientela ya que María dejo huella. El negocio volvió a tomar el nombre de Escolano y continúo funcionando en Teruel. En 1980 su hija María José Sanz comenzó a trabajar con ellos y se cambió a lencería y corsetería definitivamente. En 1992 entro el último relevo con su hija pequeña, Cristina Sanz, y las dos hermanas son las que continúan al frente de esta tienda emblemática de Teruel.

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El apellido de una mujer luchadora ha perdurado en el tiempo y no solo ha permanecido como nombre del comercio, a toda nuestra familia se la conoce como Escolano, algo de lo que nos sentimos orgullosas.

En este 75 aniversario queremos dar las GRACIAS a todas nuestras clientas, y en especial a esas familias que llevan dos, tres y cuatro generaciones comprando en Escolano. Muchísimas gracias de corazón, en el interior encontrarás un homenaje a ellas. 




LA LEYENDA DE AMOR DE LA PEQUEÑA CASA DE LA CALLE NUEVA

 

Cuentan por las calles de Teruel, que fue el amor, o más bien el desamor, el que condicionó la construcción del edificio modernista más grande de Teruel, Casa Ferrán, diseñado a comienzos del siglo XX por el arquitecto Pau Monguió que estudió en la misma escuela de arquitectura que el gran Antoni Gaudí.

El destino quiso que la dueña de la casa donde se encuentra ubicada la Lencería Escolano se enamorara del propietario de los terrenos anexos, donde se proyectó el gran edificio modernista. Pero ese amor no fue correspondido, así que la enamorada, con el corazón roto, dejó como legado que la casa no pudiera ser vendida jamás a ningún miembro de la familia de su amor platónico, impidiendo así que el edificio pudiera ser construido en su totalidad.

Monguió, sin perder la esperanza, dejó el comienzo de los arcos y las dos fachadas laterales que están encima de la casa sin terminar con el deseo de que en algún momento se pudiera finalizar su gran obra modernista.  Y así siguen hoy en día, como testigos mudos de un amor malogrado.

De esta leyenda no hay nada escrito, pero sea como fuere que en la Ciudad del Amor una historia así no puede quedar en el olvido, en el 75 aniversario de Escolano Moda Íntima queremos que todos los turolenses la conozcan.

El amor, símbolo e insignia de la Ciudad de Teruel, no sólo ha moldeado nuestra historia, sino también, en algunos casos, nuestra arquitectura, quedando disimuladamente inmortalizado entre ladrillos que, al igual que las manos de Isabel y Diego nunca terminan de alcanzarse.